Monumento a Montoya

Destino, Managua

Ramón Francisco Montoya Acevedo fue un soldado nicaragüense que murió a los 14 años de edad, cuando salió de su trinchera alentando a sus compañeros de armas a integrarse a la carga final contra el enemigo en la Batalla de Namasigüe ocurrida entre el 17 y el 23 de marzo de 1907. Es honrado como Héroe Nacional de Nicaragua.

Nacido en 1893, fueron sus padres Francisco Montoya y Francisca Acevedo, originarios del departamento de León, quienes se trasladaron a Managua, junto con el pequeño Ramón y se establecieron en el antiguo barrio “El Nisperal”, donde después se construyó La Escuela de Artes, desaparecida en el terremoto de 1972.

Al enrolarse en el Ejército de Nicaragua en 1907, Montoyita le dijo a sus padres:

“me voy a la guerra porque no quiero que me cuenten cuentos y Nicaragua me necesita.”

Murió a los 14 años de edad, el 22 de marzo de 1907, cuando salió de su trinchera alentando a sus compañeros a integrarse a la carga final (y que le siguieran), contra el enemigo durante la Batalla de Namasigüe, y cuando llegó a la cumbre de la loma “El Grito”, una bala le arrebató la vida, convirtiéndose en el ícono del heroísmo en dicha batalla.

El 1 de enero de 1909, el Doctor José Dolores Gámez, Ministro de Gobernación inauguró en el Parque Central de la ciudad de Managua el Monumento erigido en memoria del niño soldado Ramón Montoya, héroe nicaragüense de catorce años que luchó en la Batalla de Namasigüe  del 17 al 23 de marzo, durante la guerra de 1907 que enfrentó a Nicaragua con Honduras y El Salvador.

El monumento fue trasladado en el año 1945 al extremo sur de la Avenida del Ejército, avenida que fue construida e inaugurada ese mismo año.

Es un conjunto escultórico que consta de una estatua esculpida en bronce del joven soldado llamado «El Niño Héroe de Nicaragua», con su sombrero de palma, sus caites, susalveque de municiones, su chamarra enrollada en la cintura, su cantimplora y su fusil Mauser (alemán), señalando con su brazo derecho la posición del enemigo. Al pie, alegórica a la Patria está sentada una dama tocada con el gorro frigio asumiendo una actitud entristecida o contemplativa, es una escultura de mármol blanco de un romanticismo escultórico neoclásico.

Iguales a Ramón Montoya eran todos los soldados nicaragüenses de la época: descalzos o de caites, sombrero de palma, salveque, chamarra y fusil, más coraje y amor patrio.

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