LAGUNA DE TISMA UN TESORO DE ESPECIES ENTRE DOS LAGOS

A solo 14 km de la ciudad de Masaya, la laguna de Tisma, con sus 11.000 hectáreas cuadradas de extensión, ofrece al visitante los atractivos de un humedal rico en biodiversidad, permite el disfrute de actividades recreativas: práctica de deportes acuáticos como el kayak, paseos en bote, pesca artesanal, observación de la naturaleza y contemplación del paisaje lleno de exuberante flora, donde se pueden escuchar los cantos de aves nativas y migratorias que han hecho de este lugar su hábitat natural.
Cuando el sol aparece detrás de los tulares que crecen al otro extremo de la laguna de Tisma, las siluetas de los pescadores artesanales, con sus botes de madera y palanca en mano, se mezclan con los perfiles estilizados de las garzas blancas que rebuscan entre el agua ocre alguna mojarra o una sardina panza plateada.
Esta laguna, ubicada a solo 14 km al noreste de la ciudad de Masaya, y 38 de Managua, con una extensión de 11.000 hectáreas, es el puente natural que permite la comunicación entre los dos lagos más grandes de Nicaragua, el Xolotlán y el Cocibolca o Gran Lago de Nicaragua.
Un refugio silvestre
La laguna de Tisma es un Refugio de Vida Silvestre que fue declarado Sitio Ramsar en 2001. Es un humedal que funciona como un inmenso y exuberante laboratorio biológico, donde existe una variada fauna acuática: aves como garzas reales, blancas, morenas y rosadas, guairones, gavilanes, pelícanos, piches; patos chanchos, zarcetas, patos agujas y querques; además, existen reptiles de gran tamaño como lagartos y cuajipales de hasta tres y cuatro metros de largo.

En las cenagosas aguas de esta laguna se realiza la actividad económica más importante de la población de Tisma, la pesca artesanal, de la cual dependen más de 200 familias. Algunos miembros de estas laboran en pequeños botes de madera impulsados a punta de varas rollizas que hunden en el fondo lodoso de la cuenca, según explica Erick Mercado, responsable de la unidad ambiental de la municipalidad.

El paraíso del tule
La vegetación que bordea la laguna la constituyen principalmente plantas acuáticas, como los nenúfares blancos, lirios, lechugas, zarzales, tulares y otras de intenso color verde, que sirven de refugio y hábitat a miles de aves nativas y migratorias durante la época de reproducción o de descanso.

Aquí, basta dar un pequeño recorrido en bote, bordeando este espejo de agua dulce, para disfrutar de paisajes llenos de intensos colores, de los patos chanchos, de las zarcetas y de las garzas blancas que saltan entre los matorrales; se puede lanzar el anzuelo o la atarraya para atrapar una tilapia –el pez que ha sustituido a los guapotes– o simplemente tomar fotografías, ya sea de las flores, o de las aves que revolotean en las finas espigas de plantas que crecen sobre algún montículo que se levanta a la orilla de la laguna.END

Cortesía : de Orlando Valenzuela /END

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